ACN

  • Desde hacía más de dos años sufría una enfermedad neurodegenerativa.
  • Le obligó a abandonar el proyecto del BulliFoundation para centrarse en su salud.
  • Fue él quién fichó el cocinero Ferran Adrià a principios de la década de los 80.

Los hermanos Adrià y Juli Soler

El socio y director del restaurante El Bulli durante más de 30 años, Juli Soler, ha muerto este lunes de madrugada a los 66 años, según ha confirmado Ferran Adrià a la Agencia Catalana de Noticias (ACN).

Soler ha fallecido a consecuencia de la enfermedad neurodegenerativa que le diagnosticaron en octubre de 2012 y que lo obligó a abandonar el proyecto del BulliFoundation para centrarse en su salud.

Fue él quién fichó el cocinero Ferran Adrià a principios de la década de los 80 hasta llegar a convertir El Bulli en el mejor restaurante del mundo. Ambos trabajaron siempre codo a codo y compartieron la dirección ejecutiva del BulliFoundation a sus inicios.

AceitesEn la actualidad los grandes cambios de las recomendaciones dietéticas están vinculados sin lugar a duda y por encima de otras posibles consideraciones al mundo de las grasas. De alguna forma te lo he venido contando en diversos post: en este sobre la cuestión de las grasas saturadas, en este sobre el colesterol o, dejando al margen los nutrientes y centrándonos más en los alimentos, en este sobre el huevo. Pues bien la actualidad que hoy te traigo redunda en la misma línea.

Como ciudadano de a pie puedo imaginarme sin ningún problema lo muy hasta las narices que estarás cuando cada tres días o cada tres décadas (lo que es aun peor) te cambian las recomendaciones dietéticas de forma que lo que ayer era bueno-buenísimo… hoy es malo de la muerte. Digo que te entiendo porque yo soy, tanto como tú o más una víctima de esta clase de “golpes de timón”. En cualquier caso, también te digo, que al menos en mi caso no lo asumo con desesperación ya que los cambios son buenos en la medida que suponen un avance… y este que hoy te traigo lo es. El caso es que para ponerte en antecedentes hay que recordar que las guías dietéticas de Estados Unidos están actualmente en periodo de revisión. Para su elaboración se consultan distintos estamentos (incluido cualquiera que quiera hacer sus aportaciones) pero por encima de todos destaca el denominado Comité Asesor para las Guías Alimentarias. Dicho comité ha publicado su informe con los contenidos que a su juicio debieran incluirse en las próximas guías y, la “liberación de las grasas” es decir, el dejar de demonizarlas como hasta ahora se ha hecho con ellas es una de las claves. Su lugar en la picota lo ocupan ahora los azúcares y los alimentos (en su mayor parte procesados) que incluyen una alta proporción de hidratos de carbono refinados.

Esta exculpación de las grasas tras cuarenta o más años de machaque continuo nos lo cuentan en dos grandes estrellas mundiales de la nutrición, Dariush Mozaffarian y David S. Ludwig, en el artículo titulado The 2015 US Dietary Guidelines: Lifting the Ban on Total Dietary Fat (Las Guías Dietéticas Norteamericanas de 2015: Levantando la prohibición a las grasas totales) cuyo resumen en forma de titulares podría ser el siguiente:

  • Tal y como ya hablamos, el tema del colesterol presente en los alimentos debería ser una cuestión por la que habría que dejar de preocuparse (tienes más contenido en esta entrada)
  • No debería hacerse constar un límite superior en el consumo de grasas. Es decir, el informe del Comité Asesor para las Guías Alimentarias no plantea proponer límite alguno al consumo de grasas en la dieta. Ahora bien…
  • En el asesoramiento dietético se debe enfatizar en la calidad de la grasa a incluir pero no en su cantidad.
  • Es más, la hasta ahora existente limitación en el consumo de grasas totales con el fin de prevenir la obesidad tampoco se debería utilizar a partir de ahora. En su lugar se debe poner más interés en los cambios de los patrones dietéticos dirigidos a la inclusión de más verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, pescado y marisco, y productos lácteos. Al mismo tiempo, y con este mismo fin se deberían incluir menos carnes, menos alimentos y bebidas azucaradas y menos alimentos con ingredientes procedentes de los cereales refinados.

Esta claro que con estas recomendaciones que ahora plantea el Comité Asesor para las Guías Alimentarias se invierten los mensajes que durante nada más y nada menos que 40 años nos han hecho llegar las autoridades sanitarias. Estoy convencido que la enorme inercia poblacional al respecto del mensaje de “incluir grasa es malo y quitarse la grasa es bueno” va a tardar en cambiarse, pero hay que ir tomando nota y, sobre todo, estar al quite para explicar el porqué de lo que se ha hecho durante 40 años y saber trasladar una adecuada lectura de estas nuevas recomendaciones a la población general. Así pues, y como primer ejercicio de resumen práctico quédate con estos mensajes casi telegráficos:

  • Preocúpate por incluir en tu dieta grasas con un origen adecuado.
  • Los alimentos y bebidas con azúcar añadido fuera.
  • Los alimentos con harinas, almidones… es decir, con ingredientes refinados provenientes de los cereales también fuera.

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Nota: Mi agradecimiento una vez más para dos buenos colegas de Twitter Luis Jiménez (@centinel5051) y Carlos Casabona (@carloscasabona)

Imagen: Imagen facilitada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (http://www.alimentacion.es/es/fototeca/)

EROSKI CONSUMER

  • Los expertos recomiendan extremar las precauciones de higiene, conservación y manipulación si se opta por comerla poco hecha.
  • Para evitar la presencia de patógenos en la carne, además de la cocción, es importante la refrigeración.
  • En muchos casos el consumo de carne cruda o poco hecha se relaciona con toxoplasmosis.
  • La carne cruda también puede albergar patógenos como Campylobacter, E. coli o Salmonella, esta última sobre todo en carne de origen aviar como pollo o pavo.

Carne cruda

La carne cruda puede contener una serie de patógenos perjudiciales para la salud. Por eso, muchos expertos recomiendan no consumirla poco hecha o extremar el cuidado al prepararla si no se quiere muy hecha.

Si no se quiere renunciar a ingerir la carne poco hecha, entonces las medidas de seguridad pasan por dos aspectos fundamentales: que el producto que se adquiere sea de confianza y que las medidas de higiene, conservación y manipulación sean muy estrictas. Eroski Consumer detalla cuáles son los principales patógenos de la carne cruda y cómo eliminarlos.

¿Dónde hay más riesgo?

En muchos casos el consumo de carne cruda o poco hecha se relaciona con toxoplasmosis, la parasitación en el ser humano del protozoo Toxoplasma gondii, una enfermedad leve en la mayoría de los casos o asintomática, pero que puede ser grave en mujeres embarazadas. La carne cruda también puede albergar patógenos como Campylobacter, E. coli o Salmonella, esta última sobre todo en carne de origen aviar como pollo o pavo. Por tanto, es más seguro comer carne bien cocida que carne poco hecha o cruda. Si la cocción es insuficiente, aumenta el riesgo de transmisión de agentes patógenos a través de su consumo. La carne de pollo y la picada son las que conllevan más riesgos si se ingieren crudas o poco cocinadas.

Las principales bacterias patógenas en carne cruda son Escherichia coli, presente sobre todo en la carne picada; Salmonella, otra de las principales bacterias asociadas a la carne poco hecha o cruda; Campylobacter jejuni o Listeria monocytogenes. Estos microorganismos suelen crecer de forma rápida cuando la carne no se refrigera. Por tanto, es muy importante conservarla siempre por debajo de los 5 ºC, hasta que esté lista para preparar y servir. También debe tenerse en cuenta Clostridium perfringens, que se encuentra sobre todo en la superficie de las canales de algunos animales recién sacrificados, aves de corral o pescado, y que es una causa importante de enfermedades de transmisión alimentaria.

También es esencial mantener la carne cruda lejos de otros alimentos listos para el consumo que no precisan de ningún método de cocción. De esta manera se reduce la posibilidad de contaminación cruzada.

Otros mecanismos que ayudan a preservar la carne lejos de amenazas es lavarse las manos antes y después de tocar carne cruda; asegurarse de que los jugos de la carne cruda no entran en contacto con otros alimentos; limpiar a fondo todos los utensilios, equipos y superficies después de preparar carnes y antes del contacto con otros alimentos; usar, si es posible, una tabla de cortar y un cuchillo solo para la carne cruda y almacenarla en la parte inferior de la nevera para que no gotee sobre otros alimentos.

La importancia del calor

El calor tiene capacidad para inactivar y eliminar patógenos. Además de hacer los alimentos digestibles, el calor destruye agentes biológicos, como bacterias, patógenos, virus y parásitos, y permite obtener alimentos más sanos y duraderos. Las altas temperaturas aplicadas a los alimentos impiden la multiplicación de microorganismos y causan la muerte de las formas vegetativas de estos, destruyendo las esporas que forman ciertos microorganismos. Una de las principales dificultades es conseguir que el calor llegue a todas las partes del alimento por igual. En función del espesor de la pieza que se cocine, será más fácil o menos una cocción más homogénea.

Se calcula que, por encima de los 65 ºC, muchos microorganismos empiezan a morir. Además de la temperatura, entra en juego otro factor fundamental, que es el tiempo: cuanto mayor es la pieza o la cantidad de alimento, más tiempo deberá someterse al calor. Hay que considerar también que la temperatura del aceite, por ejemplo, desciende cuando se introduce el alimento, por tanto, se produce una gradación de temperatura. Es importante que todo el volumen del alimento llegue a la temperatura mínima y deberá tenerse en cuenta que, cuanto más corto sea el cocinado, mayor será el riesgo.

Muy a nuestro pesar el etiquetado y la publi de alimentos son en no pocas ocasiones engañosos. Estoy convencido que no siempre es una cuestión de mala baba, es decir que siempre haya un cierto esfuerzo detrás de esas etiquetas para provocar una impresión en el consumidor distinta de la realidad, pero en muchas otras ocasiones opino que hay dolo tras esos etiquetados casi siempre engañosos y en ocasiones, además, fraudulentos. No obstante, como digo también hay casos de ineptitud flagrante, estulticia si prefieres así decirlo. Uno de ellos te lo conté en este post al hablar de la imposibilidad de que en no pocas etiquetas de café y de galletas de una conocida distribuidora de alimentos el sumatorio de las partes fuera mayor que el total cuando a las grasas se refiere (es decir, que la suma del contenido en grasas saturadas, polinsaturadas y monoinsaturadas fuese un orden de magnitud mayor que la cantidad de grasas totales declaradas), otro ejemplo es el clásico de aquellas “Pipas sin sal” como denominación de producto que luego aclaraba sus ingredientes tal que así: “Ingredientes: Pipas y Sal”. Ole

Pero no todo son “errores” sin mala intención (si es que es el caso de los dos ejemplos anteriores que tampoco lo tengo claro). También tenemos mala baba en el etiquetado de alimentos cuando se nos destaca una característica del producto que si bien es cierto “está ahí” la realidad es que su presencia es, por decirlo, claramente, ridícula. Te lo conté en esta entrada al hablar sobre el caldo de tetrabrick con pollo de corral, en concreto con un 0,7% de pollo de corral o el caldo casero para paella con gamba de Huelva, en concreto con 0,3% de gamba de onubense. Por no hablar de la ridiculez de aquello del “pan rallado elaborado con pan recién hecho”… ¿perdón?

Además hay mala baba gratuita con aquello de lo casero, natural y mediterráneo… expresiones todas ellas absolutamente vacías de verosimilitud cuando vienen inscritas en una salsa mayonesa industrial, unas galletas sanísimas o unas lentejas enlatadas. Te lo he contado en varios post ya, valgan algunos ejemplos aquí, aquí, aquí y aquí. Se ponen porque proyectan en el consumidor una imagen de buen rollo, de alimento más sanote… en definitivas cuentas de un valor añadido que sin duda no tiene. La única forma de que unas galletas o lentejas o croquetas industriales fuesen verdaderamente caseras es que quienes las fabrican vivieran en la fábrica, que esta fuera su casa y ya sí, por tanto, fueran caseras, pero de verdad-pegote… ¿no sé si me entiendes?

Lupa

Luego está la mala baba amparada en la legalidad, esta es típica de los más grandes. Saben muy bien buscarle la vuelta a la ley del etiquetado y publicidad para aparentar decir una cosa cara al consumidor cuando en realidad están diciendo otra o… directamente la alegación que se hace es cierta, se proclama a bombo y platillo peeeeero, no sirve para na-da. Ejemplo de esto último lo tenemos en unas salchichas que nos decía la publi que eran fuente dietética de proteínas y potasio… mmmm, bien, ¿y? Lo conté en este post en el portal de Naukas. Ejemplo de lo primero, de distraer poniendo el foco de atención en una cosa y luego decir otra (algo legal) lo tenemos en la publi de una famosa bebida láctea que se anuncia preguntando si nuestras defensas han desayunado. Nos lo explicó a las mil maravillas José Manuel López Nicolás en esta entrada y en esta otra.

Y por último tenemos la última mala baba, esta vez sí al margen de la legalidad, al menos en mi opinión: chimichurris que dicen ser fuente dietética de omega tres pero que, a pesar de incluirlo, su cantidad está muy por debajo de las cantidades para poder hacer ese tipo de alegación; o hacer agresivas comparaciones con otros productos a la hora de promocionar el propio.

Si te interesan estos temas tienes una cita

Así pues, si crees que estas cuestiones son interesantes y quieres conocer de primera mano la opinión de cinco divulgadores que se dejan el alma muy a menudo para poner de manifiesto estaos chanchullos, tienes la oportunidad de acudir al acto convocado por la OCU en Madrid, este lunes que viene 6 de julio a las 11:00 en el Mercado de Barceló. Allí estaremos lo que la OCU ha llamado  #5BloggersConGusto. Se trata de El Comidista (Mikel López Iturriaga), MiDietaCojea (Aitor Sánchez), Julio Basulto, Tomates con Genes (José Miguel Mulet) y un servidor, El Nutricionista de la General (Juan Revenga)

Te estaremos esperando con los brazos abiertos.

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Imagen: Master isolated images vía freedigitalphootos.net

MARTA ORTIZ GINESTAL

  • El acercamiento de la alta cocina a la población han convertido a la gastronomía en importante tendencia en los últimos años.
  • Visualiza y descárgate el especial en PDF: ‘Así éramos, así somos’.

Mercado de San Miguel

Brunch, street market, smoothie. Palabras con sabor a domingo que hoy resuenan con fuerza en los mentideros gastronómicos. Vocablos que hace década y media no se habían instaurado aún en el imaginario colectivo de los españoles, poco afines a renunciar a los placeres de su propia cocina, pero siempre dispuestos a adoptar como propias las costumbres foráneas más convenientes.

Hoy acudimos a la llamada del brunch o el smoothie como antaño lo hicimos a la del sándwich, la pizza o las pastas, platos ajenos a la carta española que bien se han ganado un hueco en nuestro menú. Y como el brunch, otras tantas prácticas culinarias procedentes del otro lado de nuestras fronteras se han instaurado en nuestro día a día en los últimos tres lustros.

Tal vez por influencia extranjera, o simplemente porque las circunstancias sociales eran las adecuadas, hemos acudido a un auténtico despertar foodie. A un crecimiento sobreestimulado de la gastronomía que, si bien siempre ha ocupado una parcela suficiente de nuestra cultura y nuestras relaciones sociales, ahora ha convertido la comida, y sobre todo el buen comer, en tendencia. O más bien, en gastrotendencia.

Templos para ‘gourmets’

En el año 2000 aun no había estallado la moda de los mercados gastronómicos, un fenómeno que pondría patas arriba el hábito de ir de tapeo de un bar a otro para convencernos de que un único espacio común con una amplia oferta de restauración variada también podía ser una fórmula eficaz.

El Mercado de San Miguel en Madrid, inaugurado en su actual propuesta en el año 2009, y otros tantos espacios que se remodelarían después –San Antón y San Ildefonso en la capital, La Boquería en Barcelona, el de Colón en Valencia o la Lonja del Barranco en Sevilla– han acercado el gusto por el producto gourmet al común de la población.

La apertura de pequeños espacios firmados por estrellas Michelin en estos centros de ocio gastronómico ha puesto a pie de calle la posibilidad de probar, a un precio moderado, una tapa de autor. Y los show talents culinarios han colado en los televisores de los españoles sopletes de cocina, complejas esferificaciones, deconstrucciones imposibles y un insólito nitrógeno líquido; sabores y saberes reservados hasta hace bien poco tan solo a profesionales de la alta cocina. En los últimos 15 años no solo se ha multiplicado la oferta de ocio gastronómico en el ámbito de la restauración.

Las visitas a bodegas o las catas de aceite y vino han dejado de ser una práctica reservada a unos pocos para consolidarse en la última década como propuesta afín a la popularización del concepto gourmet; las enaltecidas cervezas artesanas, el súbito interés por mejorar la receta del gin-tonic o el despegue del boom de las cápsulas de café allá por 2004 han hecho que todos queramos disfrutar de la pequeña parcela de placer asumible por nuestro bolsillo.

Incluso, la universidad ha visto en la incipiente gastrotendencia una nutrida línea que explotar, y a las múltiples escuelas de hostelería de siempre se han unido recientemente grados o cursos universitarios en centros como la Universdad Católica de Murcia, la Francisco de Vitoria en Madrid, la Universidad de Cádiz o la Mondragon Unibertsitatea.

Mercado callejero

Pero no solo hemos puesto de moda los street markets, los restaurantes pop up que emergen y desaparecen, el fondant o las carrot cakes. En los últimos años, también ha crecido la preocupación por llevar una dieta más saludable.

Hemos observado el deslumbrante auge de los productos ‘sin’: sin grasa, sin conservantes, sin azúcares añadidos, sin gluten, sin lactosa… y también a la de los productos ‘con’: con más fibra, con Omega 3, con calcio, con L casei… Hemos popularizado también, en determinados sectores de nuestra población, el vegetarianismo, la puesta en valor del producto ecológico y del producto de mercado; del género local, producido más cerca del consumidor y de una manera más sostenible para el medio ambiente. Así, se ha extendido la proliferación de huertos urbanos cultivados por colectivos conocidos o desconocidos entre sí, así como la compra colectiva directa por parte del consumidor directamente al agricultor.

Prácticas que la generación ‘millennial’, o Y (la siguiente a la X y muy tecnológica), concibe como verdaderamente novedosa y que, en realidad, no hace sino retrotraernos a las costumbres de hace más de medio siglo. Así, desde el comienzo de este siglo se observa un ligero ascenso en el consumo de ciertos alimentos. En marzo de 2001 cada español tomó una media de 4,6 kg de hortalizas frescas.

En marzo de 2014, el consumo medio se elevó hasta los 5,2 kg. El de fruta pasó de 7,75 kg por persona en marzo de 2001 a 8,28 kg en 2014. No obstante, las cifras han aumentado también en el caso de la bollería, pastelería, galletas y cereales: de los 0,97 kg de media por persona en marzo de 2001 hasta 1,23 kg en 2014.

La preocupación por llevar una alimentación más saludable que ha venido desarrollándose en estos 15 años no ha derivado necesariamente en una población con menor índice de problemas, por ejemplo, de sobrepeso. Los datos hablan por sí solos. Según la Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, en 2001 el 13,2% de la población mayor de 18 años padecía obesidad. En 2006, la cifra aumentó hasta el 15,3%; y ya en 2013, según datos de la FAO, la obesidad afectaba al 24% de los adultos de nuestro país. La comida rápida, por su parte, tiene algo que ver.

Según el EAE Business School, cada español gastó en 2013 una media de 4O euros en fast food. Un 6,5% más que en 2006. Si bien la sociedad, en su conjunto, es consciente de la conveniencia de un mayor consumo de frutas y verduras en detrimento de otros productos menos beneficiosos, la puesta en práctica de un remedio que lo solvente es ya otra cuestión.

¿Los motivos? Probablemente la falta de tiempo para cocinar de manera equilibrada, el elevado gasto que puede suponer comer mejor, la previsión y planificación que requiere consumir más productos frescos que procesados y, por qué no, también la falta de voluntad. Comer de forma saludable se ha convertido en una asignatura pendiente en nuestra sociedad. Pero por diferentes razones, cada vez más difícil de aprobar.

Lidia Folgar

Se llama Lidia Folgar es gallega, dietista-nutricionista y la hemos visto embarazada en la última edición de Masterchef, la tercera, llegar hasta la semifinal. Si sigues el programa seguro que sabes quién es y cuáles son sus características personales y sus habilidades culinarias. Además, Lidia Folgar como buena compañera que es de profesión, ya ha pasado por alguna de las entradas de este blog de una forma más o menos visible… o bien “camuflada”. Por ejemplo, aprovecho para revelar en este post (cuento con su permiso) que una de las primeras entradas con más éxito de este blog y que aun sigue batiendo records de visitas (a pesar que se publicó hace dos años y medio) se la debo en buena parte a ella… me refiero al post sobre la fraudulenta detección de intolerancias alimentarias a partir de bioresonancia y su segunda parte … pues bien, ahora ya puedo decir que Lidia Folgar era amigo 2, y por tanto la persona que averiguó que tenía una mesa de despacho intolerante a la lactosa; amigo 2 fue también quien al darse cuenta de la farsa en la que estaba siendo utilizada su persona decidió no seguir colaborando y dejar su bien remunerado puesto de trabajo. También me he referido a ella cuando hablé de las recomendaciones al respecto del consumo de cereales y te invitaba, y lo sigo haciendo, a que leas su estupendo escrito sobre cómo pueden ayudar los cereales de desayuno a “cuidar la línea”.

Bueno, sea como fuere, el caso es que siendo una conocida mía y una compañera con la que comparto buena parte de las perspectivas de esta profesión, me supuso una sorpresa el verla aparecer en esta edición de Masterchef. Mi perspectiva sobre el programa sigue siendo la misma que plasmé hace año y medio cuando se estrenó su primera edición. En aquel entonces argumenté que en mi opinión el peso de la parte de reality-show del programa (un concepto televisivo que no es de mi agrado) estaba muy por encima de las escasas aportaciones culinarias tratándose como se trata, al menos sobre el papel, de un concurso de cocina. En cualquier caso, la aparición de Lidia en esta edición hizo que no pudiera evitar el seguir cada programa y apoyarla habida cuenta del afecto que hacia ella tengo.

Así pues, veamos que nos cuenta Lidia de su paso por la tercera edición de MasterChef:

P: Hola Lidia; primero lo importante: ¿qué tal estás en relación a tu embarazo?

La verdad es que hasta ahora he tenido suerte porque he llevado un embarazo perfecto, sin mayores molestias… sí que es verdad que es ahora, cuando entro en el tercer trimestre del embarazo, sobre todo con el calor, cuando empiezo a llevarlo peor… pero lo cierto es que no me puedo quejar, en definitivas cuentas es lo que toca y no lo llevo mal

P: Empecemos por el principio ¿Qué se te cruzó por la cabeza para que un día te decidieras apuntar a Masterchef? ¿Te animó alguien o fue cosa tuya?

Fue algo bastante casual, estaba viendo el programa de Masterchef Junior con mi marido vi el anuncio para hacer el casting para el programa de los mayores, y como me gustaba mucho cocinar, era seguidora del programa le consulté a mi marido que a ver que le parecía a él que me apuntara al casting… y el caso es que el me animó e insistió para que me apuntara; además era muy sencillo apuntarse inicialmente (tanto como rellenar un simple cuestionario) lo hice así, sin pensarlo demasiado, más como un acto impulsivo ya que nunca hasta entonces me había planteado presentarme a este tipo de cosas de la televisión.

P: ¿Cuál fue tu primera motivación o tu primer objetivo para apuntarte?

Tuve en cuenta que era un programa de mucha audiencia y me parecía una buena plataforma por un lado para dar a conocer la figura del dietista-nutricionista; y por el otro para hacer llegar un mensaje al respecto de la importancia que tiene el qué comemos con la salud. Al mismo tiempo también pretendía derribar unos cuantos mitos, como por ejemplo, el de las personas que piensan que comer sano es comer lechuga más pechuga y poco más… en contraposición a lo que yo pienso relativo a que e comer sano no está para nada reñido con el cocinar… mi lema era: rico y sano van de la mano y de esta forma poder hacer una labor de educación alimentaria.

P: ¿Sientes que has alcanzado esa meta u objetivos que inicialmente te planteaste?

No del todo… en los primeros programas me di cuenta que casi era mejor que no hablara mucho de nutrición ya que el programa era de cocina, algo que no se paraba de repetir. Así, si hablaba mucho de nutrición tenía la sensación de que como que se ridiculizaba un poco nuestra profesión… entonces al final no quise insistir mucho sobre eso ya que me temía que precisamente se diera la imagen contraria a la intención que yo quería hacer llegar. Se me hacían muchas preguntas relativas a mis preferencias y gustos personales y entonces eso se mezclaba con mi trabajo… y una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es una pena porque pienso que hubiera sido una plataforma ideal sobre la importancia de los hábitos.

P: Una vez que resultas elegida y aceptas las condiciones de la productora ¿Qué tal se lleva eso de vivir tan aislado y tanto tiempo?

Esta es la parte que peor se lleva en especial al principio, no tener noticias del exterior, no poder desahogarte y contrales las cosas que te pasan a las personas que quieres. Esa es la parte más dura aunque al final son tus compañeros los que terminan convirtiéndose en tu familia. De todas formas lo peor para mí fue el primer mes, luego ya te adaptas a las circunstancias, pero el primer mes es bastante duro en este sentido.

P: Los participantes del programa os coláis en nuestras casas durante dos horas y media un día a la semana… pero más allá de lo que nosotros vemos en pantalla, cuéntanos lo que se pueda del día a día de un concursante de MasterChef.

Lo que más tiempo invertimos es en las horas de grabación, son muchísimas horas, muchas más de las que la gente se pueda imaginar y eso nos ocupa la mayor parte de la semana. Si a eso le sumamos los viajes, las pruebas de exteriores y las clases de cocina… el tiempo libre es bastante escaso. Para que te hagas una idea a la casa solíamos llegar a la tarde-noche y días verdaderamente libres, de descanso, rara era la semana que teníamos alguno.

P: Con respecto a los tres miembros del jurado (Samantha Vallejo-Nájera, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz) ¿tenéis más contacto con ellos que el que se ve en las emisiones? ¿Os alientan, os enseñan, os estimulan, os dan consejos?

No tenemos más contacto con ellos que el que se ve en televisión, no les conocemos en el terreno personal, ni sabemos cómo son fuera de las cámaras. En las grabaciones solo hablaban con nosotros lo que se emite en el programa… y si no estamos grabando, no tenemos la posibilidad de hablar con ellos.

P: En tu opinión qué porcentajes de reality-show y de concurso gastronómico tiene Masterchef

Yo me presenté a MasterChef con la idea de participar en un concurso de cocina ya que a mí los realitis no me gustan ni tampoco creo que yo dé el perfil típico de persona que se presenta a un reality. A mí lo que me gustaba y motivaba era la parte de cocinar, las pruebas, los retos… a mí la parte de reality no me interesa nada.

P: Una vez que sales del concurso y contrastas lo que se ha estado emitiendo (por que hasta que no salís no tenéis ocasión de ver nada) ¿te parece que se ajusta a la realidad la imagen que se ha proyectado de tu persona? ¿Y la que se ha proyectado de otros concursantes?

Aunque yo ya me hacía una idea cuando estaba dentro, ha sido al salir cuando me he dado cuenta que no, más en concreto al principio. No me gustó demasiado cómo se hacían determinadas valoraciones o los comentarios sobre mi profesión… entonces lo cierto es que yo me puse bastante a la defensiva. Creo que al principio se proyectó una imagen de mi persona como la de alguien que era fría, soberbia… cuando lo único que hacía era responder en la medida de mis posibilidades cuando veía cosas que no me gustaban o que no estaban alineadas con mis principios o valores. A medida que fue avanzando el programa, el jurado fue bajando el tono en sus valoraciones, yo ahí me relajé más y es posible que en los últimos programas empezara a mostrarse algo más parecido a la persona que verdaderamente soy yo realmente.

P: Sabiendo que nadie nos va a leer ni a escuchar… si tuvieras la oportunidad de mejorar algo de MasterChef, de su funcionamiento, ¿qué consejos le darías a la productora o qué cosas cambiarías?

Como espectadora del programa me gustaría que se centraran más en las cuestiones culinarias y que se dejaran más a un lado las vidas y las características personales de los concursantes. Es decir, que se explicara mejor la elaboración de cada uno de los platos para que los espectadores puedan si quieren reproducirlos en sus casas… no que salga solo el resultado final de si el plato está más o menos bien o mal y que haya más cocina.

P: Sabemos qué te llevó a Masterchef, pero ¿qué crees tú que vio la productora en tu perfil para elegirte como participante?

Creo que mi estilo de cocina les gustó al tener algo de diferente en el sentido de considerar, además de otros elementos, los aspectos nutricionales. Luego, como es comprensible también tenían que estar bien cocinados… no solo era el que vieran que ponía de relieve cuestiones nutricionales ya que me consta que al casting se presentaron otras personas que eran nutricionistas. Es posible que otras características mías les pudieran influir, pero lo principal creo que fue mi estilo de cocina.

P: El día de tu eliminación en las redes sociales muchas personas se preguntaban cuáles fueron los motivos que ocasionaron tu expulsión ese día. Yo, con toda sinceridad, he de decir que no los vi (y he repasado el vídeo un par de veces) y no acierto a descubrir las razones objetivas de tu eliminación. Es más, yo llegué a aventurar que te aplicaron el artículo 33. Está claro que los espectadores nos quedamos sin una explicación lógica… ¿te los han hecho saber a ti después? ¿tienes alguna idea al respecto?

Yo no sé más que lo que se vio en televisión y por lo tanto la realidad fue esa, no se me dio ningún tipo de explicación, ni tampoco desde una perspectiva más culinaria se me mencionó algún fallo que pudiera haber cometido. Además la expulsión también aconteció tras una prueba de grupo y eso, al menos en esta edición de MasterChef, creo que era la primera vez que sucedía… y me pilló un poco por sorpresa. Era un día que yo estaba contenta con el trabajo, además los comensales habían valorado bien nuestros platos (el voto de los comensales lo había ganado nuestro equipo). Luego el jurado decidió que nuestro equipo fuera el peor, detallaron algunos fallos dentro de la prueba… y ninguno de ellos lo había cometido yo. Por eso digo que ese día la expulsión me pilló de sorpresa. Así pues, solo podría especular con los motivos de la expulsión ya que sé tanto como lo que se vio en la emisión del programa.

P: ¿Has aprendido de cocina en tu paso por Masterchef?

Sí, sí por supuesto. Partía de un nivel bajísimo, en el sentido de que yo sabía de cocina aquello que se derivaba de lo que yo cocinaba para mí en mi casa… no tenía base ninguna; y lo que ahora sé lo he aprendido de mi paso por el programa. Sí que es verdad que aprendí menos de lo que me hubiera gustado ya que las grabaciones te dejaban muy poco tiempo para recibir todas las clases que a mí me hubiera gustado.

P: ¿Y de macrobiótica… aprendiste algo?

Sí claro, aprendí un montón (risas). Para lo que sí que me sirvió el programa aquel fue para reafirmar lo que ya pensaba sobre la alimentación macrobiótica… en esencia que al hablar de salud es preciso hablar de ciencia y no de fe; que no se puede extrapolar el patrón alimenticio de una parte del mundo a otra parte bien distinta y que no se debe usar como argumento de venta el “a mí me funciona”.

P: Está claro por lo que se ve del programa que tienes un especial apoyo en Sally, pero más allá de las cuestiones personales, y centrándonos en los aspectos más culinarios… ¿Qué te parecen las naturales aptitudes de Carlos hacia la cocina? Yo te adelanto que a mí me tiene alucinado.

El apoyo de Sally lo tengo porque desde el principio fuimos compañeras de habitación y la conozco mucho más al mantener un contacto diario durante tres meses. En cualquier caso tanto Carlos como Sally ambos tienen formación en cocina (Carlos estudia hostelería y Sally hizo un curso en el Cordon Bleu) pero hay cosas que les diferencian claramente: Sally, por edad lleva más años cocinando, se nota que es la que cocina en su casa y los platos que conoce los hace muy bien; la diferencia con Carlos es que este no tiene tanta experiencia, ni tanta variedad de platos, pero él tiene mucha mayor capacidad de improvisación para hacer algo que no había hecho nunca antes… por no hablar de sus excepcional habilidad para emplatar, lo que le hace el mejor a la hora de emplatar de entre todos los participantes.

P: ¿Crees que MasterChef ha cambiado en algún sentido tu vida? ¿Y la perspectiva del mundo televisivo… te la ha cambiado?

A día de hoy no, mi vida sigue siendo igual. La principal diferencia es que la gente ahora me conoce y no disfruto de la libertad de ser anónima. Pero bueno, soy una persona a la que le gusta llevar una vida tranquila, sigo en mi pueblo, con el mismo trabajo. Quizá aun sea muy pronto para contestar a si mi vida se verá afectada, de momento no tengo mayores inquietudes más allá de ampliar horizontes laborales si se me presenta la oportunidad. Pero vamos que no me vveo haciendo cambios radicales en mi vida.

P: Lo mejor que te llevas de tu paso por MasterChef es…

Con gran diferencia el haber conocido a mis compañeros que, a pesar de ser muy distintos, nos llevamos francamente bien entre todos. La convivencia tan estrecha entre 15 personas que no se conocen de nada pudiera parecer en principio un motivo de conflicto, sin embargo fue al revés, nos llevamos fenomenal.

P: Y lo que no te gusta nada haberte llevado es…

Lo que peor me llevo es la imagen que en cierta medida se ha proyectado de mi carácter, como te decía antes, el de una persona fría, soberbia incluso por no actuar en contra de mis principios o valores. Las personas soberbias suelen ser personas que se creen por encima de los demás y no es precisamente mi caso. En este orden de cosas, una persona con una buena autoestima es alguien que no se cree inferior a los demás y que no reconoce que se le diga que no puede o no sirve para una determinada tarea. Creo que ése sería mi caso, que es muy distinto al de creerse superior. Todo ello poniendo en contexto que el participar en un concurso de televisión no es algo que la gente normal haga en su día a día y es posible que esta circunstancia pueda modificar las reacciones habituales.

P: ¿Hay algo sobre lo que no te haya preguntado y que te gustaría expresar libremente?

Pues sí, ya lo he aclarado en alguna otra entrevista pero quiero incidir sobre ello ya que cunado lo vi me angustié mucho, me refiero a lo del dichoso chorizo y el chocolate. En cuanto al primero, se me preguntó directamente, no fui yo quien sacó el tema, y he de aclarar que el chorizo como alimento, ni me gusta ni me sienta bien; y no me gusta como no me gusta la coliflor que es lo que hubiera respondido si me lo hubieran preguntado. No es algo que tenga que ver con mi trabajo ni con la cuestión de “prohibir” alimentos, corriente dietética con la que no estoy de acuerdo.

Con respecto al chocolate yo expliqué en numerosas ocasiones en el programa que yo cocino y como en mi casa de lunes a viernes y que por una costumbre familiar los fines de semana como fuera con la posibilidad de que sea en esas ocasiones cuando “caiga” algo dulce… y por lo tanto en mi casa no hay por que no compro nada dulce, entre otras cosas chocolate, porque no considero adecuado el comer más dulce entre semana que el que pueda comer el fin de semana si es el caso. En mi casa tengo cacao puro pero no tengo “chocolate”. Eso no quiere decir insisto que sea una persona que se prohíbe alimentos, o que deje de comer cosas porque tenga un carácter obsesivo con las cuestiones nutricionales… ni por su puesto esa imagen que de mí se transmitió a raíz de ese comentario que hice al respecto de que en mi casa no compraba chocolate.

También me gustaría aclarar que no soy vegetariana; mucha gente cree que lo soy y, aunque es una opción ética que podría haber elegido sin problemas, no es mi caso a día de hoy. Fíjate, además tengo conejos y pollos criados en casa… y sería absurdo el criarlos y no comerlos.

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Nota: Mi agradecimiento a la productora Shine Iberia SA que finalmente y tras unas tensas e incomprensibles “negociaciones” (incomprensibles para mí) accedió a que le pudiera realizar esta entrevista a Lidia Folgar.

Ética y dietética

admin 30 de junio de 2015 0 Comentarios

Ética

En el ejercicio de una profesión, las cuestiones de índole moral más allá de lo que dictan las leyes que son aplicables a toda la población, suelen ser motivo de debate. Así, los Códigos Deontológicos o la recopilación de deberes, teóricamente inexcusables, que todo profesional en su área debe cumplir son asumidos con cierta laxitud por no pocas personas. Aunque sin ser jurista (ruego que se me corrija si me equivoco) entiendo que son de obligado cumplimiento, de forma que su vulneración puede conllevar la inhabilitación profesional y, por ende, la prohibición del ejercicio durante un tiempo determinado.

Cuando se habla de ética y de deontología se habla de cómo es debido actuar, de unos valores que deben ser defendidos y respetados, de unas líneas rojas que no es aceptable traspasar y que cuya definición concreta suele plantear dilemas a cuya solución debería coincidir respuestas solidarias y responsables. Actuar con ética y en el marco de la deontología profesional tiene que ver con la justificación y con las razones que están detrás y que son previas a la decisión adoptada. No bastan solo las buenas intenciones; los comportamientos finales y sus consecuencias deben también ser previstos y orientarse de acuerdo a principios y valores sólidos.

Soy de la opinión que es preciso promover la creación de una cultura deontológica propia y específica de la nutrición humana y la dietética que, como tarde, habrá de empezar con la formación universitaria, pero que no acaba con ella si no que habrá de continuar y crecer a todo lo largo de la vida profesional. Es imprescindible incorporar en el trabajo diario esta dimensión deontológica ya que solo así conseguiremos diferenciarnos ante los demás profesionales y ante la sociedad como verdaderos expertos en nutrición humana y dietética.

Más allá de las interpretaciones del código deontológico que ya existe en esta profesión y que es de obligado cumplimiento (al ser la de dietista-nutricionista una profesión colegialmente reconocida) pretendo traer hasta el blog en entradas sucesivas algunos de los ejemplos que he llegado a conocer de algunos compañeros que tengo el placer de conocer. Ni que decir tiene que siempre que pueda traeré ejemplos de buenas prácticas y que si me lo permiten los implicados los citaré con nombre y apellidos.

Mientras tanto y a modo de preámbulo con el post de hoy, valga el conocer el Código Deontológico de la profesión de dietista-nutricionista. El mencionado texto, que se puede consultar en este enlace quizá le resulte interesante de examinar además de al profesional implicado, al ciudadano de a pie ya que ahí puede él encontrar las claves para distinguir un profesional… deontológicamente válido de otro que no lo es a resultas de contrastar hasta qué punto siguen unos y otros su código deontológico.

Se trata de un documento de apenas 11 páginas que reúne una serie de Buenas Prácticas y Principios que se resumen en 4 grandes apartados de responsabilidades del dietista-nutricionista:

  • Responsabilidades hacia la sociedad.
  • Responsabilidades hacia los clientes/pacientes.
  • Responsabilidades hacia la profesión.
  • Responsabilidades respecto a los colegas y otros profesionales.

Por cuestiones reconozco personales hoy me gustaría destacar una de esas Buenas Prácticas derivadas del Principio 22:

El dietista-nutricionista no denunciará a un colega ante el Colegio o Asociación ni dañará la imagen y su prestigio sin pruebas, basándose únicamente en conjeturas, suposiciones o razones personales.

(El que quiera entender que entienda… aunque ya adelanto que la cosa no va por mí)

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Nota: Imprescindible el agradecimiento y reconocimiento a la labor de Eva María Trescastro (@evatrescastro) actual cabeza visible como Presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo General de Colegios de Dietistas-Nutricionistas que me pidió, con toda la razón, dedicar un post a estas cuestiones… muy en especial para que lo lean los actuales alumnos del grado de NHyD que según ella tanto siguen las actualizaciones de este blog. Pues va por ellos, así que, tomároslo en serio y tened presente que este tema no se acaba con este post, habrá más y con casos prácticos… que sé que molan más.

El texto de hoy está basad en el artículo aun no publicado pero aceptado “¿Es la ética profesional un lujo del que podemos prescindir?

Imagen: Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

Estómago (2)

No salgo de mi asombro. Supe de este invento hace poco menos de una semana y aun me cuesta creer que alguien haya propuesto esta estrategia, en serio, como posible solución ante determinados casos de obesidad. Yo te lo cuento así en plan a lo bruto (tampoco hay demasiadas posibilidades para suavizarlo) y tu ya si eso sacas las conclusiones que creas apropiadas…

Con el fin de tratar la obesidad, una parte de la comunidad médica ha propuesto instalar una válvula que conecte el interior del estómago del paciente con el exterior. Es decir, practicar una abertura en la pared abdominal (una ostomía) para poder “vaciar” al contenido del estómago a voluntad. El trasfondo teórico del asunto es de una sencillez pasmosa: si se saca del estómago lo que se ha comido sin que se llegue a digerir ni absorber (procesos que suceden más allá de estómago)… se evita incorporar las calorías de esa comida. En realidad se trataría técnicamente de practicar una gastrostomía y a través de ella hacer justo lo contrario de aquello para lo que tradicionalmente se utilizan las gastrostomías.

Conectar el estómago con el exterior del cuerpo a partir de una abertura artificial a la altura del abdomen tiene desde hace bastante tiempo una utilidad bien conocida y deontológicamente válida a la hora de aportar una alimentación enteral directamente al estómago en aquellos pacientes que por la causa que sea no pueden ingerir alimentos por vía oral (problemas serios de deglución, estenosis del tracto superior del aparato digestivo, etcétera…)

Sin embargo, ahora alguien ha debido de tener la feliz idea de sugerir que si a través de este orificio se puede “meter” comida… también podría utilizarse para sacarla una vez que el estómago esté más o menos lleno. Para que me entiendas el fin último del invento es similar al que se persigue vomitando… pero sin pringarse las manos… aunque esto no lo tengo del todo claro. Digamos pues que el fin es el mismo que el que persiguen las personas que están en un constante ciclo atracón-purga pero con la diferencia que para hacer esto hay que contar con la complicidad de un médico (lo que al parecer debe de ayudar a aplacar algunas conciencias) y además también se preserva el esmalte dental del ataque del contenido ácido estomacal (uno de los riesgos de vomitar de forma más o menos recurrente) cuando sale a través de la boca.

Como el vaciado no sería tan sencillo como abrir el grifo y ya está… el sistema necesita de una bomba que se conecta a la válvula de la ostomía para forzar la evacuación del estómago. Una vez conseguida y sin deshacer la conexión hay que insuflar agua dentro del estómago (por lo que se ve vale con la del grifo) para limpiar las “tuberías”. Toda la maniobra hay que hacerla por lo que se ve delante del inodoro… como si se vomitara, con el fin de deshacerse del contenido estomacal por el retrete. Puede ver su funcionamiento en este vídeo a partir de una recreación informática o en este otro con un ejemplo “real”… o en este más real

A mí lo que más me llama la atención no es el nivel de descerebramiento para proponer el tema como tratamiento antiobesidad, a fin de cuentas ya estamos bastantes acostumbrados a presuntas soluciones que parecen sacadas más de una cámara de torturas medieval, como por ejemplo los casos ya tratados en el blog de la malla supralingual, por no hablar del cosido mandibular que se relata en la misma entrada. No, lo que más me llama la atención es que instituciones sanitarias de cierto renombre en España se alineen con este sistema, como por ejemplo el Hospital Quirón Teknon de Barcelona según algunas fuentes. Ahora que caigo… quizá tampoco me debiera extrañar tanto cuando “Teknon” también es el nombre que salió a relucir en la publicidad de los análisis de intolerancia alimentarias por bioresonancia.

Sobre el funcionamiento y eficacia de este sistema para reconducir la obesidad la empresa Aspire aporta un único estudio piloto que ella misma financió y que obtuvo resultados esperanzadores (qué va a decir quien promocionan el sistema y venden al aparataje)

A mí, que quieres que te diga… que alguien tenga un problema de obesidad y que además se le aumente el riesgo de provocar trastornos de la conducta alimentaria, en este caso bulimia, me parece francamente lamentable. Por no hablar de lo poco práctico que me resulta el sistema así expuesto por muy “mono” que aparezca en el vídeo.

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Nota: mi agradecimiento a Dietética sin patrocinadores (@DieteticaSin) por hacerme llegar la noticia.

Imagen: dream designs

¿Tiene un hijo absolutamente normal y siente que la publicidad de no importa qué zarandaja no se le puede aplicar?

¿Acaso su hijo no se siente desplazado, humillado o estigmatizado por causa alguna? ¿Es tan normal su hijo… que deja de ser normal?

¿Es posible que usted como padre o madre no tenga motivo alguno para sentir una lastimera preocupación por su hijo? ¿Se siente un mal padre por ello?

No desespere… ni se preocupe… nosotros, la industria alimentaria en estrecha colaboración con el sector publicitario encontraremos un elemento para estigmatizar a su hijo, hacerlo sentir diferente y abatido… para, acto seguido, ofrecerle nuestra solución y así su hijo pueda ser un niño anormal, pero siendo normal al mismo tiempo. Usted, por su parte, tras mostrarse realmente abatido por la amarga realidad de su hijo causada por su explícita infelicidad, podrá volver a recobrar la jovialidad de verlo disfrutar de su nueva y estigmatizada normalidad.

Surrealista

Posiblemente estas palabras absolutamente inventadas por mi parte te parezcan exageradas, pero un somero análisis de las actuales circunstancias te servirá para coincidir conmigo y caer en la cuenta que, en realidad, es la estrategia que siguen no pocas empresas del sector alimentario o, peor aún y como veremos, algunas campañas de “prevención” de la obesidad infantil de los último años. En mi opinión, los anteriores reclamos fruto de mi invención se podrían atribuir al Ministerio de la Verdad de la conocida novela 1984 (George Orwell); no obstante es lo que parece que está pasando. Voy con los ejemplos para que me entiendas.

Si eres celiaco te sentirás abatido y si eres la madre, infeliz

El primer caso que te traigo es el de la campaña de la cadena McDonalds para dar a conocer que desde 2011 disponen de su conocido HappyMeal con pan para celiacos. Ojo, que no me parece mal la oferta, la posibilidad… si alguien quiere llevar a sus hijos a este tipo de establecimientos (allá cada cual) que el hecho de ser celiaco no sea un impedimento. Ahora bien, sí que me parece mal la forma de poner en valor esta posibilidad. Puedes ver el vídeo a continuación o en este enlace

¿No te parece llamativo nada? Bueno, a continuación te dejo el escrito que remitió una madre de un niño celiaco a la multinacional en España para que valores sus motivos:

Pues hoy me toca a mí dar la chapa… A ver si soy capaz de expresarme de forma breve y concisa (imposible, me conozco). Pongo en contexto y en orden cronológico: soy mujer (ya con una edad) publicista y madre de un niño que padece enfermedad celiaca. En las últimas semanas he tenido la desgracia de ser parte de la audiencia que ha sufrido el anuncio de McDonald’s destinado a niños como mi hijo. Y a partir de este párrafo empieza la chicha… Sin acritud ninguna y solo por tranquilizar mi conciencia, necesito manifestar mi opinión acerca de éste horror televisivo y agradezco la difusión para tratar de llegar a fulanito que conoce a menganito de tal o cual agencia, responsable (junto con el anunciante, por supuesto) de semejante bazofia. Los padres de niños con ciertas “diferencias” nos esforzamos cada día por tratar de normalizar su situación y darle la importancia que tiene, NINGUNA. Los que somos padres, sabemos lo importante que es la integración de nuestros hijos en un entorno en el que se sientan felices, confiados y queridos (no necesariamente en este orden) y tratamos de darles las herramientas necesarias para que esto ocurra. Con cortocircuitos como éste, tenemos que aprender a vivir, pero no sin tratar de haceros entender, a vosotros “gente normal” que nuestros hijos, por mas que os empeñéis, son felices a pesar de no comer golosinas, ni bollería industrial ni mierdas varias… Que jamás se les pone esa carita de melancolía lamentable cuando se les dice que no lo pueden comer, es más, en muchos casos hasta les da igual. Flaco favor nos hacéis, de corazón os lo digo, planteando situaciones como éstas, en las que los niños se frustran y se compadecen de sí mismos, mientras las madres observan doloridas como sufren sus hijos. Nada más lejos de cómo queremos educarles, en las antípodas, de hecho. Como comentaba al comienzo, soy publicista y me he encontrado muchas veces en tesituras difíciles para “vender” esto o lo otro, pero compañeros, no todo vale, tengamos un poco de “yo que sé” que nos permita distinguir cuando estamos pasándonos al lado oscuro. Concluyendo; si el objetivo del comercial es empatizar con las madres y convertir en prescriptores a los niños, mec mec mec meeeeeeeeeec. Os garantizo que en nuestro caso, no aplica. 

Sin embargo y como de bien nacido es ser agradecido, tengo que daros las gracias, con mayúsculas y exclamaciones, por darme la excusa perfecta para dejar, de un plumazo, de consumir vuestras hamburguesas. A mi hijo nunca le gustaron, listo él, y lejos de importarle desde que año ofrecéis menús exentos, prefiere antes que cualquier cosa, un buen lenguado o unas lentejitas caseras… good for him!

Pediasure nos hace creer que el ser “malcomedor” existe

Como ya he comentado hay más casos… en concreto hay uno que de verdad que me saca de mis casillas, es el caso de Pediasure del que te hablé en su día y su batidito de marras para que a los niños no les falte de nada y crezcan sanos y fuertes. Lo peor de lo peor, es precisamente su estrategia para estigmatizar a los niños. Esa estrategia consiste en dirigir su publi a los peques: el bombardeo de sus anuncios es constante y continuo en los canales de televisión para los niños. Al loro que estos tipos no dirigen sus anuncios a profesionales ni a los papás… los dirigen a ellos… lamentable. Como lamentable es que se establezcan alianzas entre cadenas de distribución de alimentos y el producto en cuestión para hacer llegar ofertas a sus clientes. Tal es el caso de Carrefour quien promociona la compra de Pediasure con 5€. Será porque los niños necesitan Pediasure y no comida de verdad… o porque no hay comida de verdad en las grandes superficies (bueno, siendo sinceros, hay que reconocer que la proporción de esa comida de verdad es justito en estos hipermercados, sean de la empresa que sean. Ya sabes que yo soy más de mercado)

¡Ey tú, gordito! déjame ayudarte de buen rollo

Y el último ejemplo lo tenemos en un programa, PERSEO, que estando aun en vigor si mal no me equivoco, constituyó una de las primeras acciones serias de nuestra Administración sanitaria para poner coto a la obesidad infantil. Pues bien, sin hacer de menos algunos de sus apartados, una de los aspectos más cuestionables de este programa, por no decir más execrables en sus orígenes, consistió en señalar con el dedo a los niños con sobrepeso y obesidad, aportarles una comida diferente en el comedor escolar y apartarlos del grupo en horario escolar para recibir “formación” adecuada con el fin de poner coto a su situación… a ellos y a sus familias… solo faltó hacerles lucir un brazalete con algún tipo de inscripción del tipo “soy obeso y estoy en el programa Perseo”… gorditos con certificado de distinción… con pedigrí. Curiosa esta forma de obrar cuando desde la estrategia NAOS se ponía un especial acento en la importancia de no discriminar a nadie, además de por las cuestiones más manidas (sexo, raza, ideología…) tampoco por cuestión de su peso. Pues la primera en la frente.

Así pues, no dejes que sean otros los que manejen tu normalidad ni la de tus hijos. Y recuerda que su primera estrategia es ofrecerte una nueva “normalidad” a partir de hacerte sentir anormal y desdichado por causa de esa falta de normalidad que ellos, de forma bondadosa y desinteresada, están dispuestos a proporcionarte.

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Imagen: Master isolated images vía freedigitalphotos.net

Ya sabes lo mucho que me gusta promocionar el consumo de alimentos de verdad, en especial el de aquellos que por sus características nutricionales considero que merece la pena fomentar su uso.

El caso es que esta semana me sumo sin ambages a la campaña que desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se hace para poner en alza el consumo de pescado, en esencia sea el que sea: por supuesto fresco, ya sea salvaje o de cría, congelado, en conserva…

Pescado 2015

Así, con el mensaje “Come rico, come sano, come pescado” se quiere dar a conocer a la población española la calidad y variedad de los productos de la pesca y la acuicultura y poner en valor su consumo. Este año 2015 la Semana de los Productos Pesqueros incluirá un amplio programa de acciones dirigidas a profesionales de la hostelería, y la restauración, escolares, consumidores finales, la distribución y los medios de comunicación que puedes consultar en este enlace. He de matizar y decir que en mi opinión puede ser más o menos amplio (tampoco creo que sea para tanto) pero lo cierto es que una amplísima mayoría de esas acciones están centradas solo en Madrid… para mí se trata más bien de la semana del consumo de pescado de Madrid aunque de forma casi anecdótica también se realicen acciones en Pamplona, Toledo, Almería y Las Palmas G.C.

Si estás interesado en conocer un poco más de las virtudes de este recurso te invito a que sigas los enlaces que el ministerio pone a nuestra disposición para conocer distintos aspectos y utilidades del pescado a través de este enlace y, por ejemplo descubrir:

  • Aspectos prácticos y de seguridad alimentaria sobre el pescado congelado.
  • Información obligatoria que debe incluir el etiquetado en la venta de pescado fresco y congelado (marco legal).
  • Principales especies pesqueras de interés comercial.
  • Las conservas elaboradas con este tipo de productos.
  • Aspectos relativos al pescado de acuicultura.
  • Etcétera

Burger merluza sabor bacon

Todo ello con el fin de que incorpores en el día a día pescado de verdad. Y dogo de verdad porque el otro día fui conocedor de una de las mayores abominaciones alimentarias que he visto jamás por mucho que la

industria alimentaria nos tenga más o menos acostumbrados a ellas. Me refiero a las Burgers de merluza sabor bacon… pero sin gluten eso sí. ¿No me crees? aquí tienes el enlace al fabricante quien te explica sus motivos. Cuando creíamos que nada podía superar el concepto mitológico de quimera… nos encontramos con este órdago…

Superfacepalm

No-pue-de-ser-po-si-ble… pero sí

Si te ha gustado esta entrada quizá te interese consultar:

  • Útil herramienta para comprar y preparar pescados y mariscos
  • Listado de todos los nombres de todos los pescados en España
  • Deshaciendo el lío del anisakis y otros parásitos en el pescado

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Imagen: http://giphy.com/gifs/facepalm-kwQfk9zUJ6eVq

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